Tiempo ha que la Conselleria de
Territori, Infraestructures y Medi Ambient hizo pública la concesión de una Autorización
Ambiental Integrada (AAI) que permite a la mercantil Reyval Ambient la
instalación de una incineradora de residuos tóxicos y muy peligrosos a 3
kilómetros de L´Alcora. Durante todo este tiempo, la movilización ciudadana en contra
de este macro proyecto ha sido constante, unánime y ejemplar. Así lo refleja el
alto número de iniciativas llevadas a cabo en este sentido, el éxito alcanzado
por la mayor parte de los casos, y el civismo demostrado en todo momento por
ciudadanía implicada. A pesar de ello, y contra todo pronóstico, tanto la
mercantil como la Conselleria continúan impávidas ante la alarma social generada
tanto por los posibles problemas de salud derivados de una planta de tratamiento
de este tipo como, también, por la desconfianza que despierta la empresa
adjudicataria del proyecto. Una doble actitud de indiferencia ante el sentir
general de la sociedad que ha acrecentado la indignación y la desesperación
entre los ciudadanos y las ciudadanas de los pueblos afectados.
El contexto en el que nos hallamos
inmersos no ayuda en absoluto. Por una parte están los gobiernos de turno, que
se sirven de períodos críticos para aprobar e implementar medidas altamente
impopulares. De ahí que no resulte demasiado difícil comprender por qué después
de tantos años defendiendo una política medioambiental basada en la
incineración de residuos, es precisamente en estos momentos —en medio de una crisis económica y
de contención del gasto público sin analogía en la joven historia de la
democracia española— cuando
se implementa de forma acelerada y deficiente un proyecto con tanto rechazado
social y con tanta exigencia para las exiguas arcas públicas. Y por otra parte
están las empresas sin escrúpulos, que provechan cualquier ocasión para maximizar el beneficio particular aun
a costa del interés general. En este sentido, tampoco sorprenda demasiado
observar cómo éstas recurren sin pudor al ‘chantaje emocional’
de la creación de puestos de trabajo para justificar lo injustificable y obtener
el apoyo de una masa social que, castigada y desorientada por los efectos de la
crisis, busca por todos los medios encontrar un resquicio de esperanza ante tan
aciago presente y más que dudoso futuro.
Como nos hizo ver Naomi Klein con
su famoso libro The Shock Doctrine, la
implementación a corto plazo tanto de la incineradora de Reyval Ambient como de
otros 3 proyectos similares aprobados recientemente por la Conselleria no son el
reflejo de una mera casualidad. Más bien tienen que ver con una estrategia diseñada
y orquestada para evitar el rechazo popular que despiertan las incineradoras de
residuos y lograr de ese modo satisfacer un objetivo concreto que antepone el
interés particular al general. También que, efectivamente, el camino va a ser
más largo y duro de lo que a priori
muchos de nosotros y nosotras pensábamos. Un proceso cargado de obstáculos que exigirá
de todos y todas un enorme esfuerzo y una mayor perseverancia; que requerirá de
una unidad política y social sin precedentes en y entre pueblos como Costur,
Moró, Figueroles y L´Alcora; y que, como ya se hemos tenido ocasión de
comprobar, alternará momentos con altos niveles optimismo y esperanza con
estados de ánimo donde el conformismo avance ávidamente presa de la desesperación
y desmoralización generalizada.
Al mirar atrás, las voces todas
me recuerdan que no ha sido un camino fácil, y que mucho menos lo va a ser a partir
de ahora. Pero sobre todo me susurran un hecho muy importante: hemos demostrado
sobradamente que estamos preparados y capacitados para aceptar el reto de
seguir adelante en este conflicto pase lo que pase y le pese a quien le pese. Nuestra
fuerza ha sido, y debe seguir siendo, la
unidad que particulares, instituciones, colectivos y agrupaciones locales han demostrado
durante todo este tiempo. Si logramos mantener esta actitud a pesar de las
dificultades y continuamos aportando cada cual su granito de arena, creo
sinceramente que acabaremos logrando que lo bueno acontezca. Intentémoslo. Nuestra
salud y nuestro futuro a corto, medio y largo plazo depende de ello.
Patri Calvo
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